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Técnicas Artesanales

Taracea y Marquetería

La palabra taracea proviene del vocablo árabe tarsi que significa incrustación. Taracear es el hecho de decorar madera incrustando recortes de concha, madera o hueso con formas humanas, de flora, fauna y figuras geométricas, estas incrustaciones pueden llegar a medir 3 milímetros de ancho, el maestro artesano tiene que excavar sigilosamente el espacio en la madera base para que las piezas embonen con exactitud.

La taracea entró a la Península Ibérica, en el año 711 con la invasión árabe y 800 años después, entró a México (en aquel entonces la Nueva España) prosperando en el país. Al igual que en España, los artesanos mexicanos emplearon esta delicada técnica para adornar baúles, bargueños, portaretratos, cajas, joyeros e incluso bancas de inglesia. Lamentablemente, este arte popular se hace en muy pocas áreas, entre estas Jalostotitlán, Jalisco (usando maderas y hueso) y en el Estado de México (usando madera, hueso y concha). En San Luis Potosí, se elaboran pequeñas cajas conocidas como reboceros (hechas para guardar rebozos) usando una técnica similar al de la taracea pero es bastante diferente.

Taracear es el hecho de decorar madera incrustando recortes de concha, madera o hueso con formas humanas, de flora, fauna y figuras geométricas.

Conocida como marquetería, la diferencia es que los patrones creados con las piezas de madera contrastantes no están incrustados profundamente en la superficie de madera. En cambio, la decoración se genera a partir de cortar chapas de madera, láminas de madera muy delgadas que miden menos de un milímetro y ensamblarlas sobre la madera base, por lo que es un proceso mucho más fácil y requiere menos habilidad y dominio de la técnica.